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7th edition – Salamanca, May, 13-14 2014

Biomedical professionals need to be able to communicate effectively in writing and in speaking. However, most professionals receive little specific training in communication skills.

Science is an international endeavor, and English is the lingua franca of the international scientific community. Although Spanish biomedical professionals invest heavily in learning English, they often lack the skills in scientific English that are necessary to express their ideas clearly.

This training seminar aims to help students begin to improve their scientific English. We introduce a few basic concepts underlying effective oral and written communication in science and give students the opportunity to put the theory into practice in a relaxed atmosphere of open discussion and feedback. Finally, we discuss resources and approaches to help students continue to improve on their own after the course.

Professors:

Brian McCarthy
For seven years Brian has been running workshops and coaching people from the fields of science, academia and business make presentations on a wide range of issues. He has worked as a communications consultant for the Esteve Foundation, IRB, Telefonica, UOC and UAB. He also works as a medical writer for ThomsonReuters and has translated and edited dozens of academic articles in the fields of science and the humanities. Before coming to live in Spain in 2005, he was a professional theatre director and acting teaching in Ireland.

John Giba
Born and educated (BSc, University of Pittsburgh, 1984) in the U.S.A., John has taught English in Spain since 1985. He helps scientists and healthcare practitioners prepare papers for international journals and oral presentations for congresses. He has given presentations and workshops in several courses in biomedical English. He teaches a module in scientific English for various Master’s degree programs offered through the medical schools of the University of Barcelona and the Autonomous University of Barcelona. He has coauthored three books about scientific communication: Surgical English (2010), Inglés Médico y Sanitario (2010), and Preparing and Delivering Scientific Presentations (2011).

The seventh edition of this training seminar was organized in Salamanca (May, 13-14 2014) by the Esteve Foundation in collaboration with the Hospital Universitario de Salamanca.




La falta de equilibrio entre sexos perjudica la salud

EEUU anuncia que a partir de octubre incluirá el requisito de que los animales empleados en investigaciones biomédicas tengan una representación adecuada de ambos sexos para obtener mejores resultados en su aplicación a humanos

DANIEL MEDIAVILLA / NOTICIA MATERIA

El alcohol es una de las sustancias más conocidas que afecta de forma distinta a hombres y a mujeres, pero no es la única. Varios estudios han demostrado que los efectos de dosis de aspirina como las que se emplean para prevenir infartos no son las mismas para ellos que para ellas. Y lo mismo sucede con fármacos como el zolpidem, para tratar el insomnio, que requiere una dosis diferente dependiendo del sexo.

Pese a que las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres puedan parecer obvias, hasta 1993, los NIH (Institutos Nacionales de Salud, de sus siglas en inglés), la institución responsable de la investigación biomédica en EEUU, no consideró necesario incluir a mujeres en las pruebas de medicamentos para recibir financiación del Estado. De hecho, hasta 1977, en una decisión que, se suponía, debía proteger a las mujeres y sus hijos, la FDA (Administración de Fármacos y Alimentos, de sus siglas en inglés) excluía a las mujeres en edad fértil de los ensayos clínicos. Esta medida no se revirtió hasta 1993. En España, según reconocen desde el Instituto de Salud Carlos III, el centro encargado de coordinar la investigación biomédica, no existe una norma que obligue a que exista un equilibrio sexual entre los animales o los cultivos celulares empleados en investigación.

Ahora, en un artículo que se publica en la revista Nature, los NIH anuncian que a partir de octubre de este año comenzarán a pedir que quienes pidan financiación expliquen sus planes para buscar el equilibrio entre machos y hembras en los animales empleados para investigar. Esa demanda se amplía también a los cultivos celulares que se utilizan en muchos estudios para, entre otras cosas, observar el potencial de determinadas moléculas y trasladarlas después a humanos convertidas en medicamentos. Se considerarán excepciones a esta norma, pero se exigirá una justificación rigurosa. Los autores del artículo, que incluyen al director de los NIH y líder del proyecto que secuenció el primer genoma humano, Francis Collins, afirman que su objetivo es “transformar cómo se hace la ciencia”.

Para ello, formarán a personal para mejorar el diseño de los estudios incluyendo la variable sexual y trabajarán en mejorar la política científica basándose en estudios continuos. Además, aunque ahora ya existen revistas que piden que se informe sobre el sexo de los animales empleados para valorar el trabajo de los investigadores, los NIH trabajarán para favorecer que el mayor número de publicaciones adopten estos criterios de equilibrio sexual.

En España no existe una norma que obligue a que exista un equilibrio entre géneros

Estas medidas tratan de ajustarse a observaciones que han mostrado, por ejemplo, que las neuronas empleadas en cultivos celulares se comportan de manera diferente dependiendo del sexo. Las células masculinas responden de manera diferente a las señales que indican a las células que deben morirse para dejar paso a otras nuevas. No tener en cuenta esta circunstancia puede influir en que una molécula probada en células solo masculinas o femeninas fracase cuando se ponga a prueba en humanos para tratar el daño cerebral o el ictus.

Ese riesgo no ha impedido que, según se publicó en una noticia de Nature, en neurociencia, el porcentaje de estudios en los que solo se utilizaban machos frente a los que solo empleaban hembras fuese de 5,5 a 1. Estas diferencias se han justificado en ocasiones por la preocupación de que las hembras puedan introducir factores de incertidumbre en la prueba de moléculas por culpa de su ciclo menstrual. Sin embargo, un análisis reciente de los resultados de varios estudios que trataron de observar si este riesgo era cierto indicó que la variabilidad no es mayor en hembras que en machos.

Las neuronas empleadas en cultivos celulares se comportan de manera diferente dependiendo del sexo

El anuncio de los NIH resulta sorprendente incluso para algunos investigadores que trabajan todos los días con animales. Sagrario Ortega, responsable de la Unidad de Ratones Transgénicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), considera que es importante que se tenga en cuenta el equilibrio adecuado por sexos en los animales que se emplean para investigación, pero reconoce que no pensaba que se tratase de un problema.

En su experiencia, “todo el mundo tiene en cuenta el sexo de los animales” y al principio del estudio se controla “si hay diferencias entre sexos o los factores hormonales”. “Cuando haces estudios de regeneración, por ejemplo, ves que las heridas de las hembras cicatrizan algo más rápido, porque su nivel de estrógeno es más elevado que en los machos”, explica. “No puedes hacer controles adecuados sin tener en cuenta el sexo”, concluye. No obstante, afirma que “en líneas celulares nadie lo tiene en cuenta”, pero cree que el impacto es menor, porque se tiene “una línea completamente aislada de un contexto”. Aunque añade que sí se considera en casos específicos, “como el cáncer de mama”, en los que pueden ser más relevantes.

Sin normativa

Rosario López, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid considera que en el camino para equilibrar la presencia de sujetos de los dos sexos en los ensayos en España “estamos en mantillas”. “Hay una normativa internacional para que en los ensayos los grupos entre hombres y mujeres sean equilibrados, pero no se está cumpliendo, y no existe un grupo de trabajo formal de organismos oficiales para mejorar la situación. Solo somos unas cuantas personas que, como yo, que estoy en el Instituto Universitario de Estudios de la Mujer, tratamos de mejorar la situación y divulgar”, afirma López. Teresa Ruíz Cantero, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Alicante, otra de las investigadoras españolas más implicadas en el impulso de la igualdad de género, coincide en el diagnóstico de López y lamenta la falta de medidas como la que van a tomar los NIH.

El paciente típico que se presenta en una consulta para que lo traten de dolor crónico es una mujer de 55 años

Como sugieren los autores del comentario que hoy se publica en Nature, el equilibrio entre sexos tanto en animales como en cultivos celulares beneficiará tanto a mujeres como a hombres. Ahora, el paciente típico que se presenta en una consulta para que lo traten de dolor crónico es una mujer de 55 años. En la investigación, sin embargo, el individuo típico en el que se prueban los medicamentos que pueden aliviar a la mujer, es un ratón macho de ocho semanas. Acercar un poco más esos dos mundos, aunque solo sea en el sexo, es un paso que, creen los investigadores, debería tener beneficios.




El alfabeto de la vida gana dos letras artificiales creadas por el hombre

Una bacteria se convierte en el primer ser vivo que combina letras naturales y artificiales en su ADN. El logro aclara el camino hacia el diseño de vida artificial para mejorar la energía, la medicina o la alimentación

NUÑO DOMÍNGUEZ / NOTICIA MATERIA

Todo ser vivo que habita este planeta —usted mismo, la bacteria de sus intestinos que le ayuda a hacer la digestión, todas las especies conocidas y por conocer y todas las que se han extinguido durante más de 3.000 millones de años— vivimos gracias al mismo alfabeto: el ADN. Hasta hoy, no ha habido ni un ser que variase la composición básica de ese alfabeto de la vida que tiene cuatro letras: G, C, T, A, iniciales de los cuatro compuestos bioquímicos que forman el ADN. Este contiene toda la información necesaria para fabricar un ser vivo, cualquier ser vivo. Pero, ¿podría expandirse ese alfabeto, inventar nuevas letras con nuevas funciones y generar así nuevas formas de vida artificiales? La respuesta es sí, y es lo que acaba de demostrar un equipo de investigadores de EEUU. El objetivo final es crear formas de vida artificial cuyo ADN se escriba como se escribe el sistema operativo de un ordenador o un teléfono móvil. Esto podría permitir crear vida no natural, bacterias que fabriquen nuevos fármacos, que conviertan desechos en potentes combustibles, que elaboren nuevos compuestos químicos a muy bajo coste o que incluso aclaren numerosas incógnitas sobre el origen de la vida en la Tierra.

El último logro hacia ese objetivo ha sido crear el primer ser vivo con un alfabeto genético ampliado que lleva dos letras artificiales. En un estudio anterior, los científicos del Instituto de Investigación Scripps (EEUU) crearon dos nuevas bases de ADN a las que han puesto el sobrenombre de X e Y. Su composición química es similar a las cuatro existentes: guanina, citosina, timina y adenina (G, C, T, A), pero no igual. Aún así, fuera de un ser vivo, esas nuevas letras parecían poder sumarse al ADN normal. Ahora, en un nuevo estudio publicado hoy en Nature, han demostrado que esas letras pueden introducirse en un organismo vivo, una bacteria, pasar desapercibidas para la maquinaria natural que combate cualquier daño en el ADN y ser asumida sin problemas por la genética del microbio.

El objetivo final es crear formas de vida artificial cuyo ADN se escriba como se escribe el sistema operativo de un ordenador o un teléfono móvil

Es la primera demostración de que el alfabeto de la vida no está cerrado y puede ampliarse con letras nuevas, reescribirse más allá de los límites de la naturaleza. Hacerlo podría traernos un nivel de dominio superior sobre la naturaleza y las enfermedades ,y avances en energía, combustibles, medicina o alimentación que ni siquiera podemos imaginar. El nuevo paso anunciado hoy es una puerta de entrada a ese futuro y se suma al primer cromosoma sintético que se incorpora sin problemas a un organismo unicelular anunciado hace tan solo unas semanas.

Todo esto consolida el avance de la biología sintética, una disciplina no exenta de polémica cuyos seguidores han sido acusados de estar jugando a ser Dios. Como explican en Nature Ross Tyler y Jarred Ellefson, expertos en biología sintética de la Universidad de Texas en Austin, hace más de 50 años el descubrimiento de la estructura del ADN por James Watson y Francis Crick destapó “el mecanismo que regula la genética”. Ahora la genética aporta “un mecanismo para aumentar la diversidad biológica” con la que construir un futuro mejor basado en esa biología.

Las dos nuevas letras artificiales se acoplan a la naturaleza sin problemas. Dentro de la bacteria hay una maquinaria natural encargada de leer el ADN y fabricar proteínas que a su vez regulan todas las funciones vitales del organismo. El estudio muestra que esa maquinaria lee las dos letras artificiales X e Y y las toma por dos letras naturales, con lo que no se activa el mecanismo de reparación genética que las destruiría al momento. Ahora, señalan los autores del estudio, el objetivo es añadir nuevas letras que no solo pasen desapercibidas sino que valgan para fabricar proteínas hechas con componentes nuevos que no se encuentran en la naturaleza.

“En cuanto se consiga cerrar ese círculo que comienza en ADN artificial y termina con proteínas sintéticas hechas de aminoácidos no usados por la naturaleza, se podrá hablar de formas vida realmente distintas a las que existen”, explica sobre el trabajo Manel Porcar, experto en biología sintética de la Universidad de Valencia.

Si el alfabeto de la vida puede expandirse, ¿por qué no lo hizo la naturaleza por sí misma?

Las implicaciones que se abren ahora son enormes. En un artículo complementario, investigadores dentro y fuera de este campo aportan en Nature su opinión sobre esta disciplina y su difícil definición. Varios hablan de “bioalquimia” y exploran las futuras aplicaciones, por ejemplo, la fabricación de adipato, un compuesto químico que se usa para sintetizar antibióticos. Otros trazan cómo deberían funcionar los nuevos programas informáticos para automatizar la fabricación de esas nuevas formas de vida. También queda claro que la expansión de este nuevo campo ya no es ajena a los gobiernos de algunos de los países más poderosos del mundo.

Reino Unido, por ejemplo, aprobó en 2013 una financiación de más de 70 millones de euros para proyectos de investigación en este campo y el país ya cuenta con una hoja de ruta para su desarrollo, como recuerda Mary Maxon, jefa de la estrategia en biociencias del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (EEUU). El Gobierno de Barack Obama, en EEUU, también ha incluido la biología sintética como uno de los sectores que podrían reactivar la economía y generar empleo en su país en los próximos años. En este sentido, Maxon señala que una de las cuestiones más urgentes es definir qué es exactamente la biología sintética. Si no, advierte, la indefinición y su posible solapamiento con la biotecnología hará que el Gobierno no aporte fondos adicionales para este campo.

Por último, se abren importantes preguntas fundamentales. Si el alfabeto de la vida puede expandirse, ¿por qué no lo hizo la naturaleza por sí misma? Los nuevos seres con un nuevo código genético ampliado, ¿tendrán ventajas sobre los naturales o por el contrario desaparecerán por no poder adaptarse?

REFERENCIA

‘A semi-synthetic organism with an expanded genetic alphabet’




Un experimento muestra que los humanos usan feromonas para identificar al otro sexo

Dos hormonas diferentes secretadas en las axilas y los genitales informan del género a hombres y mujeres. El fenómeno también se reproduce pero a la inversa entre los gays aunque no en las lesbianas

MIGUEL ÁNGEL CRIADO / NOTICIA MATERIA

Como las abejas, los conejos o los jabalíes, los humanos también pueden estar utilizando feromonas para comunicarse. Tras años de debate científico sobre la emisión de esas señales químicas por el cuerpo humano, un experimento muestra ahora cómo dos hormonas diferentes, una para el hombre y otra para la mujer, son usadas inconscientemente para identificar el sexo del otro. El fenómeno contrario también se produce entre los hombres homosexuales pero no lo han detectado en las mujeres lesbianas.

Las feromonas son señales químicas que emplean muchos animales y plantas para comunicarse, afectando a la fisiología y a la conducta de otros miembros de su misma especie. Estos compuestos se pueden clasificar según su función: su liberación puede ser una señal de alarma ante un ataque, como ocurre entre las abejas; una forma de marcar el territorio, como hacen perros y gatos; para reforzar los lazos familiares, como en los conejos; o las hay sexuales, que preparan al apareamiento, en el caso de los jabalíes.

En los humanos su presencia es muy discutida. A pesar del gran negocio que hay alrededor de las supuestas feromonas sexuales y del propio interés de la industria por encontrarlas, los seres humanos tienen atrofiado el órgano vomeronasal y carecen de un bulbo olfatorio accesorio que, ubicados entre la nariz y la boca en otros mamíferos no primates, permiten a los otros animales captar e interpretar esas señales. Y eso que, por el número y tamaño de nuestras glándulas sebáceas y apocrinas, somos los simios más aromáticos de todos.

Lágrimas antieróticas

Sin embargo, hay estudios que sí indican que los humanos emiten feromonas y que, de forma no consciente, las saben interpretar. En un estudio seminal publicado en la revista Nature en 1988, unos investigadores demostraron cómo la exposición a unos componentes inodoros recogidos de las axilas de mujeres durante la menstruación afectaba al ciclo menstrual de otras féminas. Más recientemente, y publicado en la revista Science, otro trabajo demostraba que los hombres que olían las lágrimas de una mujer veían reducido su apetito sexual.

Sustancias de las axilas de mujeres con la menstruación afectan al ciclo menstrual de otras mujeres

Ahora, investigadores de la Academia China de Ciencias (ACC) han realizado un original experimento para demostrar que los humanos liberan feromomonas que informan al otro de su sexo. Se centraron en dos esteroides señalados como los mejores candidatos a ser feromonas sexuales. Por un lado la androstadionona, presente en el semen, el vello axilar y en la piel de las axilas. Varias investigaciones han revelado que provoca un aumento de los niveles de cortisol, una hormona que, entre otras cosas, activa el sistema nervioso simpático. Por otro lado está el estratetraenol, un derivado de una hormona sexual presente sobre todo en la orina de las mujeres y en sus genitales. Ambas sustancia parecen provocar una respuesta cerebral diferente en el hipótalamo. Mientras la primera activa el de las mujeres heterosexuales y hombres homosexuales, el segundo reactiva el de los hombres heterosexuales y las mujeres homosexuales. ¿Pero comunican algún tipo de información sobre el género o la orientación sexual?

Para responder a esa pregunta, los investigadores chinos seleccionaron a cuatro grupos de 24 personas cada uno de hombres y mujeres heterosexuales y homosexuales. En varias sesiones y durante tres días, los voluntarios tuvieron que ver un vídeo usado habitualmente en los estudios sobre la locomoción humana. Con las técnicas usadas en los estudios de animación, compusieron una escena de siete siluetas iluminadas por 15 puntos a lo largo del cuerpo mientras caminaban. Sus andares iban desde los más femeninos a los más masculinos, con un estado neutro en el centro de la escala. Para dificultar su juicio, la duración de las imágenes era de apenas 500 milisegundos, la duración estándar del tempo en la música de baile.

Claro efecto

Mientras veían el vídeo, los participantes fueron expuestos de forma aleatoria y consecutiva a 4 mililitros de estratetraenol, otros tantos de androstadionona  y a una tercera solución que hacía las veces de control del experimento. Aunque el primero es inodoro, la mayoría de la población sí puede distinguir el olor de la segunda. Por eso, los investigadores enmascararon las tres sustancias diluyéndolas en un aceite de clavo.

« La nariz puede oler el género en las secreciones corporales incluso cuando pensamos que no estamos oliendo nada»

Wen Zhou
Psicólogo de la Academia China de Ciencias

En una primera fase, realizada sólo con hombres y mujeres heterosexuales, los científicos chinos comprobaron un claro efecto dimórfico sexual. Expuestas a la androstadionona, las mujeres tendían a calificar las siluetas como más masculinas, pero su puntuación no se veía alterada ante el estratetraenol y era igual que la que realizaban cuando olían la solución neutra. En los hombres, comprobaron el efecto opuesto.

“Creemos que nuestros resultados sostienen la existencia de feromonas humanas”, explica en un correo Wen Zhou, psicólogo de la  ACC y principal autor del estudio publicado en la revista Current Biology. “Muestran que la nariz puede oler el género en las secreciones corporales incluso cuando pensamos que no estamos oliendo nada a nivel consciente”, añade. Sin embargo, reconoce que, antes de afirmar con rotundidad que los humanos emiten y perciben feromonas, “necesitamos entender los mecanismos endocrinos implicados en la comunicación feromónica humana”.

Para confirmar sus resultados, los investigadores repitieron los experimentos, pero esta vez con mujeres y hombres homosexuales. Vieron que, en éstos, era la androstadionona y no el estratetraenol la que alteraba su percepción visual, como en las mujeres heterosexuales. En el caso de las féminas lesbianas, en cambio, no se produjo el efecto contrario. La explicación podría estar en la composición de la muestra de mujeres no heterosexuales o en posibles diferencias en su sexualidad.

¿Más feromonas humanas?

“La percepción y descodificación de las señales sexuales probablemente se asocie con la preferencia sexual de una persona. La sexualidad masculina es relativamente constante e innata. Sin embargo, la sexualidad femenina, en particular la de las mujeres no heterosexuales, ha sido descrita como más maleable y mutable”, sostiene Zhou. “Este patrón aparece en nuestra muestra de las no heterosexuales”, añade. En efecto, entre las mujeres no heterosexuales, habían un gran número que se declararon bisexuales. ”Nos dimos cuenta de que el estratetraenol no tenía un efecto significativo en las mujeres bisexuales u homosexuales, probablemente debido a que sus orientaciones sexuales eran naturalmente más ambiguas”.

La sexualidad femenina es más maleable y mutable, en opinión del principal autor del estudio

Aunque la conclusión más relevante de este trabajo sea que la androstadionona indica masculinidad a las mujeres heterosexuales y a los hombres homosexuales y el estratetraenol indique feminidad a los hombres heterosexuales, para los investigadores estos resultados son importantes también porque demuestran que la percepción visual del género está mediatizada por señales biológicas de carácter químico subconscientes, algo que no se había planteado hasta ahora.

El trabajo también abre la posibilidad a un nuevo campo para la ciencia. Aunque la androstadionona y el estratetraenol son los mejores candidatos para ser las primeras feromonas humanas, Zhou no descarta que haya otras que aún se desconocen. “Serán necesarios más estudios para identificarlas a ellas y sus funciones”, comenta.

REFERENCIA

‘Chemosensory Communication of Gender through Two Human Steroids in a Sexually Dimorphic Manner’ DOI:10.1016/j.cub.2014.03.035




La resistencia a los antibióticos “amenaza los logros de la medicina moderna” en todo el mundo

La Organización Mundial de la Salud alerta, en un informe global sobre la resistencia microbiana, de que el mundo se acerca a una era en la que los medicamentos actuales serán inútiles y las infecciones comunes volverán a ser mortales

JAVIER SALAS / NOTICIA MATERIA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publica hoy su primer informe global sobre las amenazas de la resistencia a los antibióticos y las conclusiones son claras: el mundo se acerca a una situación en la que los medicamentos que usamos habitualmente serán inútiles contra las enfermedades más comunes. “El problema es tan grave”, alerta la OMS, “que pone en peligro los logros de la medicina moderna. Una era posantibióticos en la que infecciones comunes y lesiones menores puedan matar es una posibilidad muy real para el siglo XXI”.

Según este detallado informe de 250 páginas, el problema “ha alcanzado niveles alarmantes en muchas partes del mundo”. En los últimos años, un número creciente de microorganismos peligrosos para la salud de los humanos han comenzado a hacerse resistentes a las medicinas desarrolladas para combatirlas. En algunos casos, estos patógenos han desarrollado una multirresistencia a varias curas, convirtiéndose en gravísimas amenazas denominadas superbacterias, que acaban con la vida de unas 25.000 personas al año en la UE y hasta 30.000 en EEUU.

Esto significa que los avances en la medicina moderna, que se basa en la efectividad de los medicamentos antibacterianos, está ahora en riesgo. Y el problema es global, porque se han observado “altos niveles de resistencia” en las bacterias que causan infecciones comunes “en todas las regiones de la OMS”. No sólo correrán peligro las vidas de los enfermos, sino que las estancias en los hospitales y los tratamientos serán cada vez más prolongados, caros e ineficaces, provocando una importante carga económica para los estados.

Las bacterias acaban con la vida de unas 25.000 personas al año en la UE

El informe detalla situaciones en los que enfermar, tomar una medicina y curarse ya no va a ser una secuencia tan sencilla. Por ejemplo, infecciones corrientes como neumonías, tratadas gracias a la introducción de la penicilina, ya no responderán a los tratamientos comunes poniendo la vida de los pacientes en riesgo. Combatir las cistitis será carísimo, determinadas infecciones en recién nacidos serán imposibles de combatir y las que sufran pacientes especialmente sensibles, como enfermos de cáncer o con transplantes de órganos, podrían ser fatales.

El mal uso de los antibióticos

Buena parte de la responsabilidad de haber llegado a esta situación la tiene el mal uso y abuso de los antibióticos, que han disparado la evolución de estos microbios hasta conseguir inmunizarse frente a las defensas que habíamos desarrollado para combatirlos. “Se ha acelerado por el uso masivo. Tomar mal un antibiótico, cuando no corresponde, te hace daño a ti, pero también al resto del mundo”, resume para Materia Rafael Cantón, Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

“No puede ser que hagamos un transplante que salve la vida de un paciente y que pueda fallecer después por una infección en el posoperatorio”, zanja. En algunos casos, los más peligrosos, la resistencia está llegando a la última línea de defensa frente a algunos patógenos, las combinaciones de urgencia desarrolladas por la medicina para proteger a los pacientes.

«Tomar mal un antibiótico, cuando no corresponde, te hace daño a ti, pero también al resto del mundo»

Rafael Cantón
Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal

Cantón está colaborando estos días con la OMS en la elaboración de la respuesta a este problema, que requiere en este punto de más y mejor información sobre su alcance. Este informe que se publica hoy es el primer intento por “obtener una imagen precisa de la magnitud” de la amenaza, explica la OMS, organismo que asegura en su informe que “existen muchas lagunas de información sobre los patógenos de mayor importancia para la salud pública”, tanto en la vigilancia, la metodología, el intercambio de datos y la coordinación. “En general”, asegura el informe, ”la vigilancia de la resistencia a los antibióticos no está ni coordinada ni concertada”.

Aunque regiones como Europa o América tienen buenos estudios de vigilancia, es necesario profundizar en el conocimiento de todas estas resistencias que ponen en riesgo buen parte de los avances de la medicina del siglo XX. “Toca concienciarnos”, advierte, “ponerle freno cuanto antes porque luego es muy complicado revertir resistencias”, asegura Cantón, recordando que hasta un 35% de las cepas estudiadas de E. coli, que mató a medio centenar de personas en 2011, han desarrollado resistencias.

España es uno de los países que más antibióticos consume de forma desmesurada y las superbacterias comienzan a ser una amenaza seria, ya que los españoles tienen ya un alto potencial de resistencia a antibióticos, mucho mayor que el de daneses o estadounidenses, según señalaba recientemente un estudio realizado en estos tres países.

La OMS recuerda además que la aparición de estas resistencias amenaza el control de enfermedades como la tuberculosis y la malaria y también es un importante problema de salud pública en los programas dedicados a la lucha contra el VIH y los brotes de gripe a escala global. En todas estas pandemias, también entre los pacientes que comienzan a tomar antirretrovirales, se han detectado crecientes niveles de resistencia.

El estudio, realizado con datos de 129 países sobre nueve microorganismos centinelas —como la E. coli o el estafilococo dorado— recomienda trabajar para obtener más información de la amenaza y para coordinar la respuesta. Además, como advierte Cantón, es importante llevar el mensaje a la opinión pública, comenzar a dar pasos contra el abuso de antibióticos (como en el caso del ganado) y seguir trabajando en el desarrollo de nuevos antimicrobianos. ”No tenemos que ser pesimistas, pero tampoco podemos dormirnos porque es una lucha contra el tiempo”, advierte.

REFERENCIA

‘Antimicrobial resistance: global report on surveillance 2014’




Claus per bioemprendre en temps de crisi (4th edition)

Sorry, this entry is only available in European Spanish and Catalan.




Presentación de Los misterios del sistema inmunitario en los actos del Día de la Inmunología en Barcelona

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La clonación terapéutica de una enferma, un logro conseguido a pesar de las leyes restrictivas de George Bush

Un laboratorio privado que no recibe dinero del Gobierno federal consigue un importante logro de cara a futuras terapias celulares. El organismo funciona como si las leyes que limitaban el uso de embriones para investigación en EEUU siguiesen en vigor

NUÑO DOMÍNGUEZ / NOTICIA MATERIA

Un equipo de científicos de EEUU ha sido el primero en conseguir la clonación terapéutica a partir de la piel de una mujer enferma de diabetes. El logro, anunciado ayer, supone un paso increíble para la ciencia, aunque su traducción a mejores tratamientos roza aún la ciencia ficción. La noticia también es interesante por sus vertientes éticas y legales. Por ejemplo, se ha podido lograr solo tras la creación de un instituto de investigación privado que funciona totalmente al margen de la financiación federal, sorteando así las barreras legales que el expresidente George Bush impuso durante su mandato. Parte de esas barreras fueron eliminadas por Barack Obama, pero el  Instituto de Investigación de la Fundación Células Madre de Nueva York (NYSCF), donde se ha realizado este estudio, sigue funcionando como si aún existieran y no recibe ni un solo dólar del Gobierno federal. Es un ejemplo de cómo las normas restrictivas a la investigación con embriones han generado potentes proyectos que surgieron casi de la nada y ya están haciendo ciencia de impacto mundial.

En 2005 el NYSCF del que ha salido este importante estudio era un pequeño laboratorio con tres empleados. Gracias a contribuciones privadas en un 90%, el centro se codea hoy con los líderes mundiales en este campo y tiene una financiación millonaria.

“La financiación federal y las estrictas normas que la rodean hacen que este trabajo sea duro”, explica a Materia Susan Solomon, la consejera delegada de la institución. “Como nosotros somos un laboratorio totalmente independiente, podemos hacer estos estudios rompedores sin necesidad de fondos federales”, señala. Solomon era una abogada y empresaria de Manhattan que decidió fundar un centro de investigación con células madre después de que a su hijo le diagnosticasen diabetes tipo 1.

Y esa es precisamente la enfermedad en la que se centra el hallazgo. Si se mira desde la perspectiva de la investigación, el logro del equipo de Dieter Egli, uno de los científicos del NYSCF, es simplemente apasionante. Partiendo de una muestra microscópica de piel de una mujer de 32 años que sufre diabetes tipo 1, el equipo ha conseguido células que producen insulina, las mismas que la enfermedad destruye. Así, en el laboratorio, un microscópico fragmento tomado del cuerpo de la paciente en forma de célula produce la sustancia cuya falta dentro de su cuerpo le hace enfermar.

Solomon, abogada y empresaria, decidió fundar un centro de investigación con células madre después de que a su hijo le diagnosticasen diabetes tipo 1

Este logro se ha conseguido usando la llamada clonación terapéutica. En el proceso se usa un óvulo para generar un embrión con un perfil genético idéntico al de la paciente. Cuando el embrión tiene solo unos días se obtienen de él células madre. El embrión queda destruido y las células madre se cultivan hasta conseguir células más maduras que producen insulina.

Desde hace años, las células madre son una promesa hacia nuevos tratamientos en los que se usen muestras extraídas del propio paciente para curarle sus órganos dañados. Hoy por hoy esta posibilidad sigue siendo una promesa, aunque indudablemente está un poco más cerca tras el logro de Egli, publicado en Nature.

El trabajo confirma que la clonación terapéutica humana es viable, como ya mostró un equipo en 2013. Hace dos semanas, otro equipo consiguió obtener células madre por clonación terapéutica de dos adultos, uno de ellos de 75 años, confirmando que el método usado por el equipo que lo logró en 2013, parecido al que generó animales clónicos como la oveja Dolly pero centrado en la generación de células y no de seres vivos, funciona.

Harán falta años de ciencia básica para lograr posibles tratamientos

¿Qué tiene que pasar para que esas células se apliquen a los pacientes? Años de ciencia básica. Hoy por hoy hacer un trasplante al paciente sería una locura. Además, posiblemente las células trasplantadas no sobrevivirían, como explica Solomon. “La diabetes tipo 1 consiste en que el sistema inmune del paciente ataca a las células beta que producen insulina, un simple reemplazo de estas probablemente no curase la enfermedad”, reconoce. Aunque admite que por ahora este hallazgo es sobre todo relevante en ciencia básica, la ejecutiva resalta el potencial de este campo. “Conceptualmente se podría tratar cualquier enfermedad que se caracterice por la pérdida celular”, explica. Esto incluye la diabetes tipo uno, en la que desaparecen las células beta del páncreas, pero también el Párkinson que elimina un tipo de neuronas, la degeneración macular que daña las células de la retina, heridas en huesos y otras “dolencias que podrían beneficiarse de trasplantes autólogos [del mismo paciente]”, resalta Solomon.

blastocisto

Uno de los embriones generados en el estudio. El núcleo de la células adulta, en verde / Dieter Egli

Para llegar a ese futuro el siguiente paso es más ciencia básica. Lo primero será comparar las células madre obtenidas por clonación con las llamadas IPS. Estas son mucho más fáciles de obtener, pero también menos naturales, y por tanto posiblemente más peligrosas. Al contrario que las células extraídas de un embrión, las IPS son material reprogramado usando diferentes productos bioquímicos. De esta forma, para obtener una neurona, una célula de corazón palpitante o cualquier otra no hace falta un embrión. Se parte de una célula de la piel y los productos bioquímicos hacen la reconversión. Es una técnica que ha valido un Nobel pero que aún no es apta para tratamientos, porque puede ser que estas células reprogramadas no se transformen del todo y puedan originar tumores u otros problemas tras un hipotético trasplante. La clonación terapéutica pone ahora un medio para averiguar si las IPS valdrán algún día para curar enfermedades.

“Personalmente no creo que este tipo de terapias con células madre clónicas lleguen a hacerse realidad”, opina Ángel Raya, director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB). Actualmente Raya investiga tanto con IPS como con células embrionarias pero apunta que lo más viable es usar estas últimas como referencia para un futuro uso de las primeras, y no al revés.

Las leyes y la barrera biológica prevendrán la obtención de clones humanos, opina un experto

El gran problema de la clonación terapéutica es que es demasiado farragoso. Casi cualquier laboratorio medianamente dotado puede crear una IPS fácilmente pero cada línea de células clonadas requiere varios embriones que son muy preciados pues los óvulos disponibles son muy pocos y el proceso para clonar células adultas muy complicado, explica Raya. Pero el investigador coincide en que la idea de partida hacia futuras terapias es razonable. “Se puede imaginar que una persona vaya a repararse el páncreas cada cinco años con sus propias células”, aventura.

Clonar humanos está fuera del menú

El hallazgo de ayer también tiene importantes implicaciones éticas. Es de esperar que la previsible consolidación de la clonación terapéutica origine una mayor demanda de óvulos para investigación. Pero en la actualidad, las “barreras” para obtener óvulos limitarán la obtención de embriones, que solo podrán ser usados en los proyectos “más punteros”, opina Insoo Hyun, profesor de bioética de la Case Western Reserve University en un artículo de opinión publicado en Nature. La posible clonación humana, es decir, obtener un nuevo bebé por clonación es una posibilidad remota, dice el experto, debido a que las leyes existentes lo prohíben en muchos países y  además es un proceso que puede tener una “barrera biológica” infranqueable.

En cuanto a la creación de embriones para investigación, Insoo Hyun propone que sean los comités de expertos que actualmente regulan la investigación con células madre los que se encarguen de supervisar la creación de embriones para investigación y esta sea solo aprobada en los casos en los que sea verdaderamente útil.

REFERENCIA

Human oocytes reprogram adult somatic nuclei of a type 1 diabetic to diploid pluripotent stem cells




Las búsquedas en la Wikipedia ayudan a predecir epidemias

Los datos de uso de los artículos de la Wikipedia relacionados con la gripe coinciden con la evolución de enfermedad en EEUU. Estas predicciones se muestran más robustas que las que realiza Google y además se realizan con datos abiertos

JAVIER SALAS / NOTICIA MATERIA

El uso de herramientas sociales —redes como Twitter o buscadores como Google— para predecir el comportamiento de las masas se está desarrollando cada vez más en nuestros días. Empezó siendo una serie de experimentos en el ámbito académico pero ya se está trabajando con ellas desde numerosas empresas y organismos para aprovechar toda la sabiduría del big data: millones de internautas haciendo lo mismo a la vez tiene que indicar algo. El problema es calibrar, ajustar lo que verdaderamente significa una avalancha de tuits o de búsquedas en un sentido, en un momento, en un lugar. La última herramienta en sumarse a la fiesta de los datos sociales ha sido la Wikipedia, después de que unos investigadores de la Escuela Médica de Harvard hayan determinado que su uso es capaz de predecir con precisión, en tiempo real, la llegada de los brotes de gripe en EEUU.

Dado que esta enciclopedia online está muy presente en nuestras vidas, parece lógico pensar que determinados picos o tendencias de uso pueden suponer que cuando el río suena, agua lleva. No en vano, la Wikipedia es ya la primera fuente de información médica entre los pacientes y los propios trabajadores sanitarios. Si en un determinado día se disparan significativamente las búsquedas sobre una dolencia contagiosa, esto debe suponer que hay una epidemia gestándose.

Los investigadores David McIver y John Brownstein se centraron en las visitas que recibieron 35 entradas de la Wikipedia en inglés relacionadas con la gripe: desde “resfriado común” hasta “fiebre” pasando por todas las variedades del virus conocidas (H1N1, H5N1, etc.) y remedios como el Tamiflu. Recogieron información de 294 semanas en las que, de media, se realizaban unas 30.000 consultas diarias, con picos de 334.000 visitas. Y cruzaron los datos con las estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC): descubrieron que podían predecir con precisión el número de casos de gripe con una diferencia de apenas el 0,27% con respecto a los datos oficiales.

Este modelo predice el número de casos de gripe con una diferencia de solo el 0,27% con respecto a los datos oficiales

Y, lo más importante, podían ofrecer estos datos casi en tiempo real: dos semanas antes que las autoridades médicas, que tardan ese tiempo en elaborar sus predicciones a partir de sus sistemas propios de información. Todo gracias a que Wikipedia permite que se consulten las estadísticas de uso de cada entrada, y las actualiza a diario, lo que ofrece infinidad de datos a los investigadores que quieran usarlos.

“La principal ventaja de los datos de Wikipedia es que son completamente abiertos y para todos, por lo que cualquier persona puede crear sus propios modelos o mejorar el nuestro”, explica a Materia David McIver, en referencia a Google Flu Trends (GFT), la herramienta que desarrolló el buscador para predecir los brotes de gripe y que ha generado un intenso debate académico tras comenzar a fallar. Los datos que usa Google solo los conocen ellos y los de la Wikipedia son de libre acceso, lo que permite hacer ciencia con ellos: reutilizarlos cuantas veces sea necesario para replicar resultados o mejorar los de otros.

Más fiable que Google

Uno de los puntos flacos de GFT era que se mostraba muy sensible a la influencia de los medios: las búsquedas relacionadas con la gripe no son únicamente personales, sino también influidas por el tsunami informativo, como en el caso de pandemias globales que ocupan portadas y telediarios. “Nuestro modelo ha demostrado que durante momentos de gran atención mediática, como la pandemia de la gripe porcina H1N1, los 35 artículos de la Wikipedia que estudiamos tuvieron mucho éxito a la hora de calcular de forma precisa las afecciones de gripe en esos momentos”, asegura McIver.

Los autores de este modelo creen que debe servir para complementar a los datos oficiales, no para sustituirlos

Hasta ahora, las búsquedas en la Wikipedia han servido para tratar de hacer muchos tipos de predicciones, como por ejemplo los éxitos de taquilla midiendo la actividad en la entrada de una determinada película a punto de estrenarse. No obstante, en el caso de la gripe tiene una pega importante: no se puede localizar geográficamente la incidencia de la enfermedad. Google no hacía públicos sus datos, pero sabemos que usa las direcciones IP de los ordenadores de los usuarios para realizar predicciones específicas por países y regiones.

Si muchos usuarios consultan el artículo en alemán de una película de estreno en la Wikipedia, podemos suponer que tendrá éxito en Alemania. Pero cuando se trata de idiomas mucho más repartidos por el mundo, como el inglés o el español, las predicciones se complican. Estos investigadores de Harvard reconocen abiertamente que es una pega importante, y aún así consiguieron que su modelo de la gripe funcionara a pesar de que el 59% de las consultas de los artículos en inglés se realizan desde fuera de EEUU (11% desde el Reino Unido).

Las flaquezas de la Wikipedia

Por esta razón, ya se han realizado con relativo éxito distintos experimentos usando la red social Twitter, porque permite geolocalizar los mensajes, para predecir epidemias en tiempo real en lugares concretos al hacer un seguimiento de expresiones como “medicina”, “fiebre” o “tos”.

La Wikipedia es la fuente de información médica más consultada por pacientes y médicos

Por otro lado, los artículos de la Wikipedia no se libran de la influencia de la agenda informativa: el viernes pasado, al conocerse la muerte del entrenador de fútbol Tito Vilanova, las consultas de “parótida” (la glándula que tenía afectada de cáncer) se multiplicaron por más de 100 con respecto a la media diaria habitual. Lógicamente, un pico de visitas como este no siempre va a tener importancia epidemiológica: por eso, no hay que centrarse en los datos de esta herramienta (o de cualquier otra) de forma aislada, sino en conjunto con todas las que sean accesibles.

“El uso de este tipo de datos surgidos de medios de comunicación social o de otros sitios web para hacer estimaciones y predicciones es aún una ciencia que está en su infancia”, reconoce McIver. Y añade: “Creemos que este tipo de datos representa una gran promesa debido a su tamaño, profundidad y la ubicuidad, pero todavía estamos creando modelos a medida que desarrollamos la disciplina”.

Según este epidemiólogo, las predicciones sobre salud pública o enfermedades utilizando este tipo de datos se deben usar junto a las fuentes tradicionales de vigilancia, como los de los CDC o la Organización Mundial de la Salud: “No están diseñados reemplazarlos. El objetivo último es encontrar una forma de unir todas estas diferentes fuentes de datos para obtener la imagen más precisa y puntual de la salud pública que podamos conseguir”.

La Wikipedia también sirve para adelantar las noticias de última hora

Partiendo de un razonamiento parecido al de los epidemiólogos de Harvard, un ingeniero de Google ha creado una herramienta para adelantarse a las noticias. En el caso de Thomas Steiner, de Google Alemania, la suposición es que cuando se produce una noticia de alcance o interés global, algunas entradas de la Wikipedia se editan simultáneamente para recoger este hecho novedoso. Por ejemplo, a los pocos minutos de morir un personaje conocido, raro es el artículo de la Wikipedia que no ha sido convenientemente modificado para reflejar la fecha de fallecimiento.

Del mismo modo que ya comienzan a usarse periodistas-robot en algunas redacciones pioneras, el sistema de Steiner permite sistematizar las noticias de última hora prestando atención a los datos de edición de la Wikipedia en tiempo real. Este Wikipedia Live Monitor uncionó con éxito en acontecimientos tan dispares como los atentados de Boston, los Juegos Olímpicos de Invierno y la desaparición del vuelo MH370. En la actualidad, la herramienta funciona publicando automáticamente en Twitter un mosaico de fotografias relacionadas con el hecho noticioso, que servirían para identificar de un vistazo esta última hora. De momento, es sólo un experimento que puede ayudar en las redacciones.

REFERENCIA

‘Wikipedia Usage Estimates Prevalence of Influenza-Like Illness in the United States in Near Real-Time’ doi:10.1371/journal.pcbi.1003581




(ES) Presentación de Los misterios del sistema inmunitario en los actos del Día de la Inmunología en Madrid

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