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POL MORALES VIDAL | Artículo original

Han sido meses de una gran incertidumbre. La irrupción de la pandemia por el SARS-CoV-2 ha sido tan inesperada que ha cogido a todo el mundo desprevenido. La necesidad de una actualización urgente y constante ha comportado una avalancha informativa nunca vista hasta ahora, provocando todo tipo de respuestas, a menudo erróneas, contradictorias o directamente falsas. La COVID-19, sin embargo, también ha servido para poner en valor el periodismo científico, hasta ahora una de las ramas más marginales en los medios de comunicación. Donde la política, e incluso la comunidad científica, a veces no se ha puesto de acuerdo, los profesionales de la información han ejercido de árbitros y de filtro en mitad de toda esta vorágine informativa.

Grandes acontecimientos y retos científicos han formado parte de los debates de periodismo científico que organiza la Fundación Dr. Antoni Esteve. Lo fuel el brote de Ébola que en 2014 hizo saltar todas las alarmas internacionales cuando desembarcó en el mundo occidental, lo fue la secuenciación del genoma humano y, por descontado, lo fue el primer aviso en 2003, cuando el SARS nos brindó un primer ensayo a pequeña escala de la pandemia global que sufrimos estos días. Por aquel entonces, el formato de debate giraba alrededor de cuatro personalidades del ámbito científico y cuatro del mundo científico, que analizaban cómo fue el tratamiento informativo de estos hechos históricos un año do dos más tarde de su estallido. La idea era poder discutir sin prisas, con la perspectiva del tiempo.

Con la COVID-19 era necesario darle la vuelta. Era necesario reflexionar en tiempo real sobre un acontecimiento que ha trastocado nuestras vidas desde hace más de nueve meses. Como institución del ámbito de la farmacología, había que enfocar el análisis en los medicamentos y las vacunas, el centro de todas las esperanzas y el blanco también de tantas y tantas fake news. Y como no podía ser de otra forma en este año de confinamientos y distancia social, había que renunciar al cara  cara, recurrir a la tecnología y transformar el debate presencial en una jornada en línea.

El resultado ha sido La ciencia impaciente durante la COVID-19, un debate virtual que moderó la periodista científica Núria Jar el pasado 1 de diciembre y en el que una veintena de personalidades del ámbito científico y periodístico analizó cómo ha sido la comunicación de la investigación durante la pandemia.

El debate se dividió en tres sesiones de ponencias y diálogo entre una personalidad del ámbito científico y otra relacionada con el periodismo científico. El primer bloque del debate se centró en la comunicación de los tratamientos farmacológicos frente a la COVID-19. Magí Farré, Jefe del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Germans Trias i Pujol, hizo un balance de la investigación farmacológica en torno a la COVID-19, mientras que el periodista de Materia en El País Javier Salas explicó cómo ha sido la experiencia de los medios de comunicación frente a la infodemia, la infoxicación y las fake news durante estos meses de pandemia.

A continuación, el debate se centró en las vacunas. Para ello, contó con Isabel Sola, del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, que dio una visión realista sobre el desarrollo de estas vacunas. Por otro lado, la periodista Milagros Pérez Oliva, de El País, expuso algunos de los errores cometidos en la comunicación de posibles vacunas.

La presión por comunicar los resultados en torno a la Covid-19, con la inmediatez que la sociedad exige, ha propiciado que el sistema tradicional de publicación científica se someta sin muchas alternativas a un estado de transformación o “revolución”, como la han denominado en algunas publicaciones. Sobre esos riesgos de una investigación acelerada trató la tercera sesión del debate, que protagonizaron Ana María García, Catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universitat de València, y Pampa García Molina, coordinadora de la agencia SINC, que profundizó en cómo informar desde la incertidumbre.

Una cuarta y última sesión, que moderó el periodista Michele Catanzaro (El Periódico), reunió a un panel de discutidoras y discutidores, entre los que se encontraban las virólogas Margarita del Val, del Centro de Biología Molecular del CSIC, y Ana Fernández Sesma, del Icahn School of Medicine at Mount Sinai, expertos en epidemiología y salud pública como Esteve Fernández, del Institut Català d’Oncologia, o el codirector del Global Health & Emerging Pathogens Institute, Adolfo García Sastre. Les acompañaron también destacadas y destacados periodistas científicos, como Gonzalo Casino (Universitat Pompeu Fabra) y Gema Revuelta (Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad).

En total, casi cuatro horas de fructífero debate que ya puede verse en el canal de Youtube de la Fundación Dr. Antoni Esteve y que también formará parte de un nuevo libro en el que los participantes plasmarán todas sus conclusiones. Una nueva experiencia para el equipo de esta institución que ha abierto la puerta a nuevas oportunidades con la tecnología como mecanismo para nuestro principal objetivo: compartir ciencia.